A juzgar por los reportes periodísticos de los mítines de protestas protagonizados durante los últimos días, esta muy bien podría ser la semana de la pimienta.
“Sufre aborto mujer golpeada y rociada con spray pimienta en Seattle”, “Ataque con gas pimienta desata huelga en Universidad de California”, “Anciana de 84 años rociada con gas pimienta en la cara durante desalojo policial”, dicen algunos de los enunciados.
Lo más llamativo del asunto, sin embargo, parece ser la polémica desatada en algunos medios de prensa norteamericanos luego que la periodista Megyn Kelly, de la cadena Fox News, en el colmo del sarcasmo, aludiera en uno de sus reportes al spray pimienta como un alimento.
“A principios de semana usted minimizó los efectos del gas pimienta utilizado contra los estudiantes de la Universidad de California-Davis, refiriéndose a este spray como “esencialmente un producto alimenticio”, le reprocha una carta abierta publicada en The Observer.
Un grupo de once mil firmantes ha pedio a la periodista que se rocíe ella misma con el producto y compruebe por sí sola la diferencia “entre un arma policial y algo que usted puede poner en su ensalada de pollo baja en carbohidratos”, le dice la misiva.
Considerado como agente no letal sobre todo por sus usuarios y promotores, el spray pimienta que se emplea para dispersar disturbios o se vende para defensa personal, se obtiene a partir de la capsaicina y sus efectos a largo plazo están aun por aclararse.
Un estudio del propio Ejército de los Estados Unidos concluyó en 1993 que el aerosol de pimienta podía producir efectos mutagénicos, carcinogénicos, de sensibilidad, cardiovasculares y toxicidad pulmonar, neurotoxicidad, así como otras posibles fatalidades humanas.
Llama la atención que el producto esté prohibido internacionalmente para su empleo en contiendas bélicas por la Convención de Armas Biológicas de 1972, pero resulte ampliamente aceptado para el uso policial.
Quizás por esta razón, Megyn Kelly, la periodista de Fox News creyó que los universitarios de California estaban siendo condimentados en las aceras y no desalojados brutalmente como ha visto medio mundo por estos días.
